Conozca a la familia Cain
Por Sydney Jansen
Para Tisa y Courtney, una familia que acampaba por primera vez, junto con sus hijas Amara, Eva y Audre, el Campamento Familiar comenzó con una mezcla de nervios y esperanza. Su equipo médico les había animado a probar un fin de semana en Roundup River Ranch, donde su hija Amara tendría acceso a la atención de voluntarios y personal médico durante todo el fin de semana. Llegar al campamento por primera vez fue como entrar en territorio desconocido.
La incertidumbre no duró mucho. En la primera hora, cuando aún se estaban instalando en su habitación, Amara mostró emocionada a un voluntario su “guerrero del corazón” de peluche, con puntos de sutura idénticos a los suyos. Para sus padres, ese pequeño momento lo decía todo: se sentía lo bastante segura como para abrirse.
Nacida con síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, Amara ya había sido sometida a tres operaciones a corazón abierto, la primera con sólo dos días y medio de vida. Hoy, su corazón funciona tan bien como es posible, y su cardiólogo le ha dado el visto bueno para hacer todo lo que sueña.
Aun así, el peso de aquellos primeros años persistía, a menudo de un modo que sólo otras familias con trayectorias similares podían comprender de verdad. Su fin de semana en el Campamento Familiar ofreció a la familia Cain una sensación de comprensión compartida.
“Tienes a las personas en tu vida que saben lo que ha sido el viaje,”, reflexionó Courtney. “Pero no conozca cómo ha sido el viaje.”
En el campamento, ese conocimiento fue más fácil. El primer día se derramaron lágrimas, no de tristeza, sino de alivio.
Para Amara, la magia era sencilla: no era la única niña con una cicatriz o un historial en hospitales. Conoció a otros como ella, actuó en el espectáculo de variedades, bailó en la cena y se rió en el Challenge Course. Su familia compartió su confianza y sus alegrías mientras todos participaban en programas del campamento como el Tiro con Arco, donde tuvo lugar una amistosa competición familiar llena de emoción.
Incluso bajo la lluvia torrencial del fin de semana, las familias se rieron en el nuevo circuito de cuerdas, probaron la tirolina por primera vez y estrecharon lazos brindando en el Café Au Lait (una actividad nocturna especial sólo para padres). La familia Cain llegó a Roundup River Ranch esperando su primera experiencia de campamento, y se fue con un profundo sentido de pertenencia que incluso les llevó al Festival de Otoño Howdy Hangout el fin de semana siguiente.
“Queríamos que sintiera que tenía gente con la que relacionarse...,” dijo Tisa sobre Amara. “Y lo hizo. Todos lo hicimos”.”